
#VanesaPonce #CDMX
• Diva: Vanesa Ponce
• País de origen: México
• Arancel: $4,500
• Servicio incluye: Besos como los pidas, oral sin, oral a ella, terminado y anal extra (no lo pedí), lencería, etc.
• Lugar: Villas Patriotismo
• Fecha: 16 de Diciembre 2025
• Puntualidad: 20 minutos tarde pero se mantuvo en contacto.
• Reseña: Acordamos cita para el 17 de diciembre, pero un par de días antes me avisó que tenía un conflicto de agenda y reajustamos. La verdad yo no tenía mucho problema para reagendar y acordamos vernos un día antes. Ya he estado con ella y solo era tema de ajustar tiempos.
Mientras ya estaba yo listo para encaminarme al VP, me manda un mensaje para confirmar y todo ok. Llegué a la habitación, baño de rigor y a esperar. 20 minutos pasada la hora suena el telefono. señorita en recepción ¿Puede pasar? Yo nunca he oido los tacones en el pasillo alfombrado, pero después de unos minutos que se hacen eternos...toc toc.
Abro la puerta, entra Vane y aún con la luz baja, ella ilumina toda la habitación. Enfundada en un vestido negro, entallado, con tacones que la hacen ver altísima y preciosa. Lleva una maleta de viaje muy misteriosa. Beso de piquito, pone la maleta en la cama, saca lencería y me da a escoger.
Me pide que la ayude a bajar el ziper del vestido solo un poco, pero yo aprovecho para bajarlo hasta donde pueda ver esas hermosas caderas que muchos dicen que han crecido. Entra al baño, se cambia y wow sale con un conjunto negro con ligueros. ¡Espectacular!
La ropa se me cae y comienza el faje, con mi 1.65 apenas y ella con tacones, apenas llego a donde debo. Se quita el top y comienzo a lamer sus senos alrededor poco a poco hasta rozar sus pezones. Me pide que me acueste, pero prefiero pararme sobre la cama y me empieza a hacer un oral de locura, al tiempo que de vez en vez me voltea a ver con esa mirada traviesa y lujuriosa.
Con ella inclinada acaricio su hermoso trasero, mientras ella continúa en lo suyo. Me lame por arriba y por abajo y después de un rato, me ofrece una rusa y pues como ser descortés y negarme. ¡Qué barbaridad! No sé porque nunca se lo había pedido.
Después de estar ahí entre sus senos, le pido un 69, me pide una almohada que la verdad nunca supe dónde quedó, se monta sobre mi y ¡Caray! Vaya forma de hacerlo. Tuve que contenerme en más de una ocasión porque esto no sé podia quedar así.
Ella lo nota y me pregunta que si estoy sensible y opta por seguir en la faena oral alrededor de mi amigo, lo que provoca que mi cuerpo reaccione encogiendo un poco mis piernas a lo que ella me dice -ah, ¿quieres un beso negro?- Y yo no me niego a nada. ¡Vaya con el beso negro! Si después de eso se hubiera detenido y salido de la habitación no hubiera habido reproche. ¡Vaya forma de usar su boca, lengua, aliento, su cuerpo!...
Mientras ella sigue en eso yo estoy disfrutando con mi lengua de toda su intimidad y de toda ella. Acaricio sus piernas, sus caderas, sus senos. Después de un rato así, le pido penetrarla. Me enfunda con sus labios y me ofrece subirse, pero si la dejo llevar el ritmo, esto puede terminar antes de lo presupuestado, así que le pido de misionero.
Ya enfundado separa sus piernas invitandome a entrar. La penetro y empiezo lento, subiendo de a poco el ritmo y subo sus piernas en cada uno de mis hombros. Desde ahí veo su carita de placer. Después de unos minutos así, acomodo sus dos piernas sobre un hombro y de nuevo voy subiendo el ritmo. Bajo sus piernas mientras continuo dentro de ella y me acomodo para probar sus senos cuyos pesones se sienten duros.
Después de un rato así, le pido que se suba de vaquerita y wow ¡qué hermoso es ver su rostro y debajo ese par de senos rebotando. Me pide que nos acomodemos un poco para vernos en el espejo. Yo no me veo en el reflejo y no hace falta, pues la estoy gozando sobre de mi, pero ella sí y parece que le encanta verse cogiendo.
Mientras se ve en el espejo, recoge su cabello y sube el ritmo, cabalgandome cada vez más duro. Aprovecho para tomar su cintura y bajar poco a poco hasta tocar sus nalgas que efectivamente se notan más crecidas que la última vez que la vi.
De vez en vez le doy una nalgada. La hago bajar un poco el ritmo y levanto mi cadera para controlar un poco las embestidas, pero no me lo permite por mucho. Se pone en cuclillas sin dejarme salir y comienza a darse unos sentones de miedo. En esa posición me da la oportunidad de acariciar su clítoris y ver cómo mi miembro entra y sale de ella, al tiempo que ella sigue subiendo y bajando mientras los gemidos de placer de ambos no se detienen y de vez en cuando escucho su voz muy sensual repitiendo -¡Qué rico!-
A este punto y con la excitación a todo, no resisto más, la escucho gemir y una leve contracción de espalda y finalmente exploto. La batalla termina.
Platicamos un rato, pero ya no hay tiempo para un segundo round. Pasa al baño, se viste, le ayudo de nuevo con el ziper del vestido...ya no hay tiempo para más. Nos despedimos con la tristeza de verla irse pero con la advertencia de reencontrarnos pronto.